Tartaletas de ricotta

Se acaba julio, me quedan aún 19 días hasta poder disfrutar un par de semanas de vacaciones y no veo el momento, y eso que a día de hoy no tengo ni la más remota idea de qué es lo que haré en esos días libres. Es algo que no me importa. El hecho de tener unos días en los que poder prescindir de las rutinas que me convierten en autómata desde las 6:30 de la mañana es suficiente para empezar. El resto ya, depende de mí, y visto lo visto, iré improvisando, algo en lo que me he hecho experta en los últimos años.

Y hablando de improvisar ¿cuántas veces no tenéis que hacerlo en la cocina? Personalmente es algo que me gusta mucho, sobre todo cuando tengo a alguien cercano que viene a casa, bien sea a comer o a cenar. Lo veo como un reto. Abrir nevera y despensa, ver qué tienes y cómo hacer con ello algo vistoso. Es lo que me ocurre cada vez que viene mi sobrino a casa. Llamadlo amor de tía, que lo es, pero desde que tuvo edad de sentarse a comer en una mesa, siempre he intentado que cuando esté en mi casa coma o cene platos fuera de lo habitual de su menú de comedor de colegio, y a ser posible, vistosos. Y en este sentido, estoy triunfando. Lo sé ;). No importa que mi invitado tenga casi 9 años. Es quizás tanto o más exigente que un adulto (¿estaré contribuyendo a crear un monstruo? 😉 ).

Las tartaletas que os traigo hoy son la cena que le preparé la última tarde-noche que ha cenado en casa. Muy sencillas y estupendas para tomar en frío o en caliente, con lo cual se pueden preparar horas antes si fuera necesario.

INT1

Tartaletas de queso ricotta (6 unidades)

Ingredientes

  • 1 lámina de hojaldre

  • 300 gramos de queso ricotta

  • 150 gramos de queso parmesano rallado

  • 1 diente de ajo muy picadito

  • 1 huevo L

  • 2 cucharadas de nata

  • Un poco de nuez moscada

  • Sal y pimienta

  • Tomates y un chorrito de aceite de oliva.

Elaboración

  1. Preparamos el relleno. En un bol ponemos todos los ingredientes de la receta excepto el tomate, y el aceite (y el hojaldre, obviamente 😉 ) y mezclamos bien con una espátula hasta integrarlos por completo.

  2. Engrasamos nuestras tartaletas.

  3. Cortamos la lámina de hojaldre en seis cuadrados y forramos las 6 tartaletas, recortando los bordes y pinchándolas con un tenedor.

  4. Rellenamos cada tartaleta con un par de cucharadas de la mezcla anterior.

  5. Sobre cada tartaleta ponemos una rodaja fina de tomate

  6. Horneamos unos 25 minutos (dependiendo del horno) en horno precalentado a 200ºC.

  7. Sacamos del horno y dejamos enfriar 5-10 minutos antes de desmoldar.

INT2

Vuelvo la semana que viene, no sé que día, ni con qué receta, pero… I’ll be back.

Yt.

4 Replies to “Tartaletas de ricotta”

  1. Yo estoy deseando que mi “enano” sea un poco más mayor para prepararle cositas así… De momento, con las galletas lo tengo conquistado, incluso ha llegado a ponerme ojitos y decirme “ricoooo” (imagínate la cara de la tita…)
    Estas tartaletas, una delicia. Y en cuanto se las enseñe a uno que yo me sé, estará dándome la coña hasta que las haga.
    Besazo!

  2. Que sean pequeños no quiere decir que no tengan gusto y paladar. Es más, yo estoy convencida que es algo que se adquiere y que se aprende, por lo que hay que fomentarlo desde la infancia.
    Tengo 3 chavales, ya son mayores, y os aseguro que son unos auténticos sibaritas; una es una experta catadora de Jamón de Jabugo (de pequeña no le dieras otro, simplemente eso no era jamón), la otra no se mantenía de pie sola y se comía los boquerones en vinagre como si fueran espagetis, y el mayor (ya tiene 22 años)ha descubierto el buen vino (tonto que es ??).
    Todavía recuerdo la época que les tuve que dejar en el comedor del cole!!!! Todos los días: “desapuntame, mama”. Los pobre sufrieron.
    Así que, disfruta dando de comer exquisiteces a tu sobri, porque te lo agradecerá, seguro. ?

  3. Es más exigente dar de comer a un crío que a un adulto… Estas tartaletas son fantásticas para una improvisación. Me las apunto en la lista de recetas para emergencias 🙂
    besos

  4. Mmmm… qué ricas tartaletas. Es verdad lo que dices y, lo que dice Aisha, más arriba. Es más difícil dar de comer a un niño que a un adulto. Ellos no se comen cualquier cosa y, si les gusta, triunfamos seguro. Estas tartaletas te han quedado divinas, la improvisación es genial, a mí también me encanta hacerla cuando es necesario. Un beso y hasta la vuelta… Pilar

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