Humus de judías blancas

Es entrar en mayo y empezar a oir hablar de kilos de más, michelines, chichas, lorzas, etc. Se abre la temporada de dietas: alcachofa, puntos, Dukan, etc., y si bien yo he sido la primera que he hecho mil y una de ellas a lo largo de mi vida con resultados muy irregulares, la edad, la experiencia, o la cordura de los años me llevan a no querer oir hablar de planes o formulas mágicas para eliminar “lo que sobra” a no ser que se trate de alguien que de verdad necesite perder peso porque tenga diagnosticado un sobrepeso importante, o por una cuestión seria de salud.

Pregunto: si sabemos que al menos dos veces al año mínimo (tras los temibles empachos navideños y la famosa “operación bikini”) vamos a “sufrir” y a lamentarnos por los excesos cometidos, iniciando dietas que nos ponen de mal humor, que nos amargan durante una época, y que de poco van a valer si en cuanto nos quepa el dichoso bikini nos volvemos a olvidar de todo hasta después de las navidades ¿por qué no intentar un cambio y así poder comer de todo, en todas las épocas y sin lamentos? No es difícil y merece la pena. Doy fe de ello.

Siempre he sido una niña gordita, redondita, con una hermana sílfide, de “constitución-palillo” algo que obviamente ayudaba poco o nada a que me viera bien. Y para colmo siempre me ha gustado comer; a excepción de un par de cosas, siempre he disfrutado probando platos y recetas en todos sitios, antiguas o actuales.

Con esos antecedentes, y viéndome en “modo-bola” gran parte de mi juventud, pasé muchos años acomplejada por esos kilos y por tanto haciendo dietas, unas inventadas, otras conocidas, pero todas ellas sin control, y con las cuales, lo poco que perdía, en nada lo recuperaba. También fui a gimnasios y como me aburría soberanamente porque el deporte no estuvo nunca hecho para mí, los acabé dejando. Pero ironías de la vida, durante parte de mis años en la Universidad me convertí en corredora. ¡Qué descubrimiento!, fue una época en la que no solo me sentí estupenda, sino que perdí kilos, fortalecí piernas, tonifiqué el cuerpo de manera increíble y todo ello comiendo lo que me apetecía porque todo lo eliminaba. Y he aquí que mi compi de carreras cambió de uni y nada volvió a ser lo mismo. Correr sola no molaba, así que poco a poco lo fui dejando y aún hoy me sigo arrepintiendo.

Los kilos volvieron y con ellos las pseudo-dietas. Volver a empezar. Y en esto que la vida me hizo pasar por una etapa que no puedo olvidar y que prefiero no recordar, en la cual sin buscarlo ni imaginarlo perdí unos doce kilos, tres tallas. Por primera vez en mi vida me gustaba lo que veía en el espejo, así que cual Scarlett O’Hara a Dios puse por testigo que jamás volvería a engordar. De eso hace ya más de 20 años (¡¡¡cielos!!!!) y desde entonces solo fluctúo en dos o tres kilos que sinceramente, puedo eliminar con facilidad.

¿Qué hice? Aterrada ante la posibilidad de volver al “modo-bola” empecé a reducir porciones, de tal manera que sin privarme absolutamente de nada empecé un proceso de reeducación alimenticia en el que la clave ha sido el acostumbrarme a tomar pequeñas cantidades. Y os aseguro que es más fácil de lo que parece. Cocino justo lo que sé que voy a comer, no pensando jamás en la posibilidad de repetir. Y el plato sale servido de la cocina. No hay fuentes en la mesa. Es una cuestión de cambiar hábitos y de crear rutinas. No concibo la idea de atracón, o de pasar un mal rato por culpa de una comida pesada. No entiendo el placer y el afán de mucha gente por saciarse cuando come, de ponerse “hasta arriba” a sabiendas de que no les hace ningún bien.

Soy consciente de que conforme me leéis pensáis que es más fácil decirlo que hacerlo pero creedme, merece la pena probar. Perder ese peso que nos sobra comiendo de todo es posible. Si de verdad se quiere, se puede; es cuestión de voluntad, rutina y disciplina. Y de moverse. Ya no corro, tengo una rodilla fastidiada, pero camino, a diario (tener un perro ayuda 😉 ), me muevo. Todo ello ayuda. Puedo presumir de llevar más de 20 años manteniendo mi peso, que los dos o tres kilos de más que subo a veces, se van en el momento en que dejo de tomar aquellas cosas que durante un par de semanas sé que no he debido tomar, y aumentando el ritmo de mis caminatas. Poco más. ¿Tartas, guisos, pasteles, fritos, pasta, salsas? Sin problema, venid a mí, pero en pequeñas cantidades.

Y para muestra un botón. La receta de hoy es una especie de hummus pero hecho a base de judias blancas. Me encantan las legumbres, y así, en pastas o ‘spreads’ que se diría en ingles, son una manera estupenda de tomarlas en verano, con unas galletitas saladas o con pan tostado.

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Hummus de judías blancas:

Fuente/Source

Ingredientes:

1 bote pequeño de judias blancas

  • 2 cucharadas de eneldo

  • 1 cucharada de perejil

  • 2 dientes de ajo

  • 2 cucharaditas de zumo de limon

  • Sal y pimienta al gusto

  • 1 cucharada de aceite de oliva

Elaboración:

Mezclar todos los ingredientes en nuestro robot de cocina (eliminando el jugo del bote de judías que reservaremos) hasta obtener una textura de pasta que nos guste. Si la mezcla nos queda muy espesa, podemos aligerarla usando parte del jugo reservado hasta obtener la textura deseada.

Hasta el próximo fin de semana.

Yt.

10 Replies to “Humus de judías blancas”

  1. Buenos dias aun desde la cama 🙂 En cuanto a la receta, no te voy a engañar, a mi eso de hummus como que no, y será porque no me gusten las judias, pero siempre es algo que no me ha llamado, aunque no descarto probarlo que a mi madre le encanta.
    En cuanto a lo de las dietas, toda la razón del mundo. Yo soy igual que tú, pero aún en etapa universitaria. Con 14 años hice dieta la primera vez y todo muy bien. Pero con los años volvimos al principio y siempre intentando hacer dietas tontas que de nada valían. Hasta que descubrí una cadena de gimnasios femeninos anunciada en la TV en la cual tienen una dieta basada en la reeducación alimentaria. Y como tú dices, funciona. Lo único que todavía falla es mi afición reposteril, que vale que un trocitín de tarta me puedo comer, pero y que hago con el resto??? Jajajajaja
    Bueno, solo darte las gracias por este mensaje alentador y que no estés triste porque fb te putée, que aquí, una servidora busca y rebusca hasta encontrar todo lo que publicas.
    Gracias de corazón ♥

    1. Hola María! Siento mucho no haber podido contestar antes pero llevo dos semanas liada con el vikingo de pruebas y finalmente cirugía. Lo de la afición reposteril, créeme que tiene “solución” ajajajja!. Yo pruebo todo lo que hago, en crudo y horneado, eso sí, todas todas las recetas que hago, llevan sus ingredientes divididos en dos y hasta en tres veces. Así me salen como mucho mucho 6 unidades, estupendas para que el vikingo se tome la mayoría y yo poder catar si la receta merece la pena o no, sin entrar en conflicto con “el amigo michelín” !
      Un besazo y gracias por seguirme.

  2. ¡Qué razón tienes!

    En esta casa, lo de las dietas es algo que no encajamos. De vez en cuando, hago “dieta” a mi manera, que no es otra cosa que dejar de comer lo que sé que no debo, pero siempre si hay un fin, como meterme dentro del vestido que tengo que llevar a un evento. Lo demás, comer de todo, caminar un montón, y el día “que me paso” en una comida, lo compenso con la cena.

    A los dos nos encanta comer y probar cosas nuevas, y sería muy difícil compaginarlo con una dieta que sabemos que no vamos a cumplir. Y el gimnasio…, me aburre! Iván juega al baloncesto y yo camino y camino.

    Ah! La receta…, me encanta y me la apunto!

    Besos, compi!

    1. Más vale tarde que nunca mi querida Natalia, pero aquí estoy contestando! Solo te diré que tú eres de las mías, de principio a fin, y sé que sabes exactamente a qué me refiero en este tema y en otros muchos porque somos muy parecidas así que: VIVA LA OPERACIÓN CAKEKINI!
      Mmmmmuacks!

  3. Ay las dietas! Al contrario que tu, yo he sido extremadamente delgada y muy mala comedora para martirio de mi pobre madre. Tan delgada que porque en mi época no se conocían los problemas alimenticios que sí no me hubieran tomado fácilmente por una persona con anorexia.
    Cuando me casé pesaba 39 kilos y después de dar a luz a mi primera hija 41 y he estado hasta los 50 años pesando entre 47 y 49 pero ay querida mía, llegó la “mardita” menopausia y en un año y medio he engordado la friolera de 11 kilos.
    Como nunca en mi vida he hecho dieta, no se que hacer, pero me veo hecha ua bola! Así que me veo de camino al endocrino porque esto ya no puede ser! Jajaja
    Te aseguro que no he cambiado mis hábitos alimenticios pero las hormonas me juegan estas pasadas …

    1. Ay Marina que respondo muy muy tarde pero llevo dos semanas de locos ya sabes por qué!. Kilos de más o kilos de menos. Mientras estemos sanas y a gusto con nosotras, eso es lo importante. ¿No? 🙂
      Un besazo.

  4. no comments de la dieta… yo aún no he tenido la visita del espíritu santo o del milagro que va a hacer que por fin coma bien, poco y como toca… y mira que me pongo, y me gusta comer sano… pero el dulce me pierde… y tengo unos días de los que mejor ni hablo…nada, que cada vez que me pongo “a dieta” digo, no es dieta, es cambio de hábitos… pero vuelvo a caer jajajaja…
    el hummus voy a probarlo, sí o sí… porque ya fui al super y no compré habichuelitas blancas, que si no lo hacía ahora mismo… next week sin falta y prometo contarte!
    venga que no te doy más la lata… que todo siga bien con el viking marido!!
    un besote y feliz finde!!

    1. Mi querida Rosilet. Estoy segura que algún día sentirás “la llamada” y te reorganizarás en cuestiones alimenticias jajaja. No se trata de dietas, sino de transformar rutinas. En cualquier caso, esta semana acuérdate de comprar judías blancas y prueba el hummus. Te va a encantar. Y por cierto, de lata, nada. Para latas las de anchoas que me pierden ajajjaja.

  5. Como hemos tardado tanto en conocernos???? Dios…si somos almas gemelas…jajajajaj! Yo he luchado toda mi vida contra mi cuerpo…mi peso, vaya! Nunca he sido delgada…pero siempre lo he querido ser! Y no he tenido sobrepeso por comer mucho…pero lo he tenido!
    En 2009 hice la famosa dieta de la proetína….y para mi fue un milagro! Perdí 17 kilos de los que solo, a día de hoy, he recuperado 3!!! Así que ahora hago lo que tú: de lunes a viernes mediodía, comer equilibradamente y reduciendo cantidades…y el fin de semana, despelote! Estoy feliz porqué me mantengo de peso y talla…y encima estoy “sana”!
    Muy bueno tu post con tus recomendaciones y experiencias….eres muy buena!!!
    Un beso preciosa !!!

    1. Esto es justo lo que hablábamos un día. La maravilla de las redes, el dar con gente afín que jamás de otra forma habríamos conocido.
      Un gustazo y todo un placer tenerte en la pandilla de mi universo paralelo!
      Besos grandes!

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