Palmeritas de limón y albahaca

Esta ha sido una semana de mucha diversión, de ilusión y sí, querida audiencia, sí, de abdicación; y como este es mi blog, voy a hablar de lo que pienso al respecto. Como ya dije en el muro de una buena amiga el día del anuncio, yo nací en democracia, con una monarquía ya instalada que me fuerzo y obligo a entender que jugó ese papel importante que le otorgan en el periodo de transición que en su día vivió este país. Digo que me fuerzo y obligo a entender, porque cuando todo ello ocurrió yo era una enana, sin conocimiento de causa, y por tanto ese papel de la monarquía en esa época lo conozco a base de lo que he leído. Un país que pasaba de una dictadura a ser un Estado social y democrático de Derecho. Un rey al que le atribuyen un papel clave como mediador. Admitiremos “pulpo como animal de compañía”. Pero hasta ahí.

Hoy, España, no es la misma. Nuestro sistema democrático está consolidado aunque algunos se empeñen en ponerlo en entredicho, y mantener una monarquía, para mí, no tiene sentido en estos tiempos. Más allá del manido tema de los costes, de lo que supone mantener la vidorra a cuerpo de rey (nunca mejor dicho) de toda una casta solo por haber nacido en el seno de cierta familia (y ya ni eso, dado el origen no “real” de la futura reina), España no necesita un rey. No hay necesidad de tener ninguna figura simbólica que represente al país. España, con una Constitución que bien es cierto que pide a gritos varias reformas, está preparada con sus instituciones para para funcionar democráticamente sin dicha figura. Soy incapaz, como muchos miles de personas de mi generación, de ver el sentido que a día de hoy tiene la monarquía. Y me hace gracia ver como en esta semana todos los medios de comunicación parecen haberse puesto de acuerdo en poner en marcha una  maquinaria empeñada en hacer ver a la sociedad la necesidad de tener un rey, dibujando un país al borde de la ruptura, ávido de una figura que “salve” a España de la debacle. Lo siento, pero no me lo creo. Creo firmemente que como país estamos perfectamente capacitados para sobrevivir sin esta figura.

Punto y aparte.

La que acaba ha sido también una semana de diversión, no en el trabajo, donde por desgracia, cada día la desmotivación y la apatía van a más, sino fuera de él, en FB concretamente, donde han habido tardes en las que junto con Isabel y Belén, hemos creado hilos interminables, desternillantes y surrealistas a más no poder como solo nosotras podemos hacerlo. Tremendo. Gracias chicas porque no es nada fácil hacerme reír a carcajadas y vosotras lo lográis. Qué pena que estemos cada una en una punta del país. O quizás es una ventaja ¿quién sabe? ;).

Y por último ha sido una semana de ilusión y orgullo. Mi hermana se graduó ayer y con un expediente que es la envidia de cualquiera, yo incluida. Me siento terriblemente orgullosa porque ayer se puso punto y final a 4 años en los que ha compaginado, casa, hijo pequeño (aún no tiene los 8) y estudios a base de un esfuerzo y sacrificio que solo los que lo hemos vivido sabemos y podemos apreciar y valorar. Ella es todo un ejemplo de como la constancia y las ganas te llevan a la meta. De como nunca es tarde para nada en la vida. En su día dejó de estudiar y se puso de inmediato a trabajar. Eran otros tiempos. Los malos llegaron y con ellos el desempleo. Y como tantas otras personas se enfocó en estudiar, en retomar los libros, una carrera diferente a la que inició en su día pero que le atraía más y a la que ha dedicado a tiempo casi completo estos últimos cuatro años. Los resultados están ahí. Inmejorables. Ayer me sentí  tremendamente orgullosa. Feliz.

Y para que esa felicidad no nos engorde más de la cuenta, la receta de hoy es fácil a más no poder, hasta boba si queréis y pese a lo que os dije la semana pasada, dulce. He vuelto a recaer, pero ya veréis que merece la pena. Sobre todo si os gusta el té. Son unas palmeritas de hojaldre rellenas de limón y albahaca. Una delicia de lo más simple.

lembasilpalms_int

Palmeritas de limón y albahaca.

Fuente/Source.

Ingredientes:

  • Una plancha de hojaldre

  • Ralladura de 2 limones

  • Media taza de azúcar

  • ¼ cucharadita de albahaca seca.

Elaboración:

  1. Extendemos la plancha de hojaldre sobre una superficie en la que habremos espolvoreado la mitad de la cantidad de azúcar. Presionamos para que se envuelva el hojaldre en el azúcar.

  2. En un cuenco mezclamos bien el resto del azúcar, la ralladura de limón y la albahaca.

  3. Cubrimos toda la superficie de la plancha de hojaldre con la mezcla.

  4. Doblamos la plancha llevando los lados más largos hacia el centro de la misma, sin sobreponerlos uno encima del otro.

  5. Volvemos a doblar el hojaldre llevando de nuevo de la misma manera y lo llevamos a la nevera algo menos de media hora.

  6. Precalentamos el horno a 180º.

  7. Sacamos el hojaldre de la nevera y vamos cortando las palmeritas con un centimetro y medio de grosor aproximadamente, no más.

  8. Horneamos sobre una bandeja forrada con teflón, silpat o papel de horno durante 15 minutos, dándoles la vuelta a los 6/7 minutos para que se doren igual por ambos lados.

  9. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Volvemos la próxima semana. Estoy preparando novedades para el blog, cocinando, fotografiando y haciendo un curso de Lightroom que es fantástico. Hasta entonces, nos vemos en IG y en algún FB que seguramente no será el mío 😉

Yt.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *