Pastas de almendra y chocolate

Esta semana, el gran Antonio Burgos en su artículo “Daos la paz, pero poquito”, hablaba de la decisión del obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández, de moderar el ritual de la paz en la celebración de las misas. Como con la gran mayoría de los textos del Sr. Burgos, disfruté leyendo lo que es una realidad y conforme lo iba haciendo, me venían a la cabeza otro tipo de situaciones que por estar tan habituadas a ellas, apenas les prestamos atención cuando son unos clásicos a los que, si miramos con detenimiento, se les podría sacar mucho jugo con el fin de reírnos.

Ejemplos de estos momentos en el ámbito  laboral, son entre otros las temidas “guerras de la temperatura”. No hay despacho compartido por más de dos personas en el que no se vivan situaciones surrealistas, mangas largas en agosto, cortas en invierno. Esto no tendría importancia si no viniera acompañado previamente de auténticas discusiones y razonamientos de lo más sui generis acerca de cómo lograr la temperatura óptima, obviando por completo las recomendaciones de cualquier agencia energética. ¿21 grados en invierno y 25 en verano? ¡JA!. Y esto ocurre día tras día, temporada tras temporada, año tras año, da igual.

La compra. Otra situación en la que el fenómeno de la espera de turno es todo un mundo y se presta al humor. ¿Quién no se ha visto implicado, conscientemente o no en alguna trifulca por “dar la vez” o por recibirla en el ultramarinos o pescadería de turno? ¿Y en la cola de la caja en un supermercado? Son innumerables las veces en las que te encuentras en una, y justo delante de ti hay una cesta sin dueño. Preguntas, miras a tu alrededor, nadie sabe nada, y quien lo sabe, parece tener miedo a responder. Atrévete a saltarte a la cesta, en el momento en que la cajera ha pasado por el scanner tu primer artículo, aparece de la nada la persona que la dejó ahí y te la lía. No falla.

Y luego está esa otra costumbre tan nuestra del “pago yo”. La batalla por pagar en el bar o restaurante de turno. Creo que ya es algo que se hace de manera automática, que le sale por defecto a una inmensa mayoría de personas y que cada día me hace más gracia. Aún no he visto a nadie que ante el manido ofrecimiento por parte del amigo de turno: “no, hombre, yo pago, yo pago” pare en seco y diga: “estupendo, de acuerdo, gracias”. No. Hay una ley no escrita que dice que ese “no, no, yo pago” hay que repetirlo un mínimo de tres veces, siendo siempre incierto el resultado de esa batalla dialéctica. Hay veces en que quien insiste primero ya sabe que no pagará y otras en las que quien lo hace, es consciente de que va a apoquinar, pero pese a ello se siente en la obligación de iniciar el rito. Somos animales de costumbres.

Y hablando de costumbres, en lugar de traer algo salado para salir de la rutina bizcochera en la que estoy inmersa y en la que seguiré durante todo el mes de septiembre mientras dure el curso de Aliter Dulcia, hoy traigo receta con chocolate. De perdidos al río.

BarsINT

Barritas de almendra

(Fuente: Drizzle and Dip)

Ingredientes

  • 100 gramos de almendra molida

  • 50 gramos de mantequilla

  • 50 gramos de azúcar moreno

  • 35 gramos de almendras en láminas

  • ½ cucharadita de canela

  • 100 gramos de un buen chocolate de cobertura.

Elaboración

  1. Precalentar el horno a 180ºC.

  2. En un robot (yo lo hice en la TMX), mezclar la almendra molida, mantequilla, canela y azúcar y mezclar triturando ligeramente.

  3. Añadir las almendras fileteadas y triturar lo justo para que se integren sin perder una textura basta, de trocitos en la masa.

  4. Poner la masa bien apretada en el molde o moldes que queramos y hornear unos 20 minutos hasta que esté bien dorada.

  5. Dejamos enfriar en una rejilla y mientras derretimos el chocolate en el micro o al baño María.

  6. Cubrimos la superficie de almendras con el chocolate, dejamos enfriar (yo las espolvoreé con almendras picadas) y partimos en porciones a nuestro gusto.

Riquísimas y calóricas, como debe ser ;).

Nos vemos el jueves con The Snacky Side.

Yt.

  • 5 Replies to “Pastas de almendra y chocolate”

    1. Hello darling!!!
      Que bien has descrito estas situaciones….a mi la lotería no me toca, pero todos si estos follones !!!
      Por cierto…que aunque yo no no soy de dulce, estas galletas me han encantado!!
      Besos guapa!
      Gemma

    2. la de la cesta abandonada {que corre por todo el supermercado buscando ESO que me olvidé} esa soy yo!! ay qué desastre!! jajajaja ya me puedes crucificar, reina badayorkina!!
      bueno, que sepas que te las voy a requetecopiar las barritas eh… seguro que algo le tuneo porque {crucifícame otra vez} no estoy usando casi mantequilla #uff, lo dije! pero de que caen caen!!
      muaaaaa!!!

    3. Jajaja… como me habia perdido este post? Te ha faltado añadir en el aprieto que se le pone al camarero cuando el que quiere pagar le dice “no se le ocurra cobrarle” y a cuadros te mira pensando… “cuantas veces me queda hoy por oir la misma cantinela?”
      Esas tartaletas o barritas de almendras, de escándalo! !!! Besos

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