Pasta de encurtidos

Hace unos días comenté en Facebook que me sacaba de quicio ver fotos culinarias en las que aparecían cubiertos que, o bien eran de tamaño no adecuado al postre que se presentaba, o no eran los idóneos para tomar el postre o plato que se presentaba; también decía que me chirriaba sobremanera encontrar fotos en las que aparecían tazas de café, té u otra bebida con las cucharillas dentro. Alguien respondía a ese comentario preguntándome qué hay de malo en meter la cucharilla. Efectivamente de malo no hay nada, pero como he crecido en una familia donde las normas de etiqueta o protocolo en la mesa te las graban a fuego desde que empiezas a sujetar una cucharilla, todo lo que no se ajusta a lo que he aprendido desde bien niña me choca.

A muchos de vosotros puede que todas esas normas os parezcan chorradas, algo arcaico, anticuado, algo que “no se lleva”. Perfecto, pero para mí son básicas, forman parte de mi educación social al igual que de la de mi hermana o de la de mi sobrino que tiene 7 años. Me encanta ver como desde hace varios años, se sienta firme en la mesa, maneja cuchillo y tenedor, no “vuela” en la mesa (léase, no los maneja con los codos al aire como si fueran alas), no empieza a comer hasta que todos están servidos, etc. Para mi, todas estas normas son herramientas integrales de la formación de la persona al igual que el saber hacer un lazo, un nudo de corbata o freír un huevo; y como formación que son, creo firmemente en que contribuyen a hacerte más libre, es decir, hacen que allí donde vayas, sepas tomar cualquier tipo de alimento de la manera correcta, sin asustarte por tener equis número de cubiertos en la mesa y que puedas disfrutar por tanto relajadamente de ese momento estupendo que es una comida o una cena sin necesidad de “sufrir”. Y cuando digo sufrir, voy más allá del uso de cubiertos, me refiero a saber que hay ciertos temas que, (siempre en ambientes algo más formales, cuando no conocemos bien a los que nos acompañan) no se deben tocar jamás alrededor de una mesa ya que directamente van a causar polémica. Una vez más, desde que tenía edad para comprender ciertas cosas, me dejaron grabado que en la mesa jamás se habla de religión, política, sexo o dinero, y sé de que hablo; he vivido muchísimas situaciones en las que lo que era un ambiente distendido y agradable ha acabado en voces más altas que otras por precisamente uno de estos temas, cuando no había necesidad alguna de traerlos a colación. En definitiva, que eso que se llaman modales y que os puede parecer algo totalmente pasado de moda, para mi no lo son.

Y para terminar como empecé esta entrada, os diré que al igual que no me gusta ver cucharillas dentro de las tazas, también me alteran las servilletas en “modo origami”, los platos y las copas servidos al límite de sus posibilidades físicas, ver a la gente soplar a una cuchara o que me insistan en que repita un plato. Llamadme maniática, tiquismiquis, anticuada, arcaica, lo que queráis, pero así soy yo. Y con esta edad que tengo, y a estas alturas, hay cosas que ya son imposibles de cambiar ;).

Y para facilitar la vida a los enemigos de los cubiertos , os traigo hoy una receta para tomar como aperitivo, sobre unas galletas saladas, o unas rebanadas finas de pan tostado. Cuando vi la receta me llamó la atención por lo peculiar de la mezcla de ingredientes. Tras leerla, tenía que hacerla solo para probar esa combinación. Y me sorprendió gratamente.

IMG_1159-1-3

Pasta de encurtidos 

Ingredientes

  • Un bote de mezcla de encurtidos (yo utilicé la mitad de una mezcla marca Hacendado en la que los encurtidos vienen ya troceados)

  • Queso Philadelphia

  • Unas lonchas de jamón York

Elaboración

  1. Escurrir completamente la mezcla de encurtidos y picadlos lo más pequeño que podáis pese a que ya vengan troceados en el bote.

  2. Picad el jamón York al mismo tamaño que los encurtidos.

  3. Mezclar ambas cosas en un bol y añadir queso Philadelphia hasta obtener la consistencia que más os guste.

  4. Servir sobre galletas saladas o rebanadas de pan finitas y tostadas.

Espero que os guste.

Yt.

 

 

 

 

 

11 Replies to “Pasta de encurtidos”

  1. Lo bien que lo has explicado y lo que cuesta hacérselo entender a algunas personas. Sufro de sobrinos “asilvestraos” y te juro que me supera. Lo peor es que estoy empezando a coger malas costumbres yo también.
    Y el pickle dip que nos muestras sobre unas rebanaditas de pan de centeno (casero, of course) tiene que estar rico, rico.
    Besos, guapa 😉

  2. Soy de tu club!! Y no somos antiguas! Somos cultas y educadas! Que te ha parecido???? Que pena que no puedas hablar Mas Alto…… para que te oigan Todos !!!! Saludos cariñosos…..

    1. Rosemarie, podría haber dicho más cosas, en relación a otras costumbres que se están perdiendo bajo el pretexto de que están trasnochadas y que a mi me encantan, pero esas las dejaré para otro post más adelante. Un beso y gracias!

  3. Pues ni anticuada, ni nada. A mis hijos los educo según me han educado, y unas de las normas en la mesa son precisamente las que has dicho…me molesta mucho la mala educación, sobre todo en la mesa. La receta….la probaremos, sencilla y estupenda..

    1. Hola Begoña! Tenía todo un listado de esos modales en la mesa listo para detallar pero la entrada habría quedado muy larga. Con ganas me quedo, no te creas, porque seguro que alguien habría aprendido algo nuevo y otras personas habrían recordado algunas que seguro han perdido por las prisas de los tiempos en que vivimos. Una pena.
      Gracias por estar aquí. Un beso.

  4. La educación es lo más importante y asi fuí educada también y asi eduqué a mis hijos y adi están siendo educados mis nietos, me siento orgullosa de ser como soy y me duele en lo que se han convertidos los chicos de ahora , gracias por una receta tan práctica la prepararé pronto gracias de nuevo.

    1. Rosalinda! Mi mejicana favorita! Me encanta que estemos de acuerdo también en esto aunque nos separe todo un océano!.
      Un beso enorme y gracias!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *