Huevos de Pascua (versión salada).

Semana Santa: procesiones, pasos, saetas, fervor católico en cada esquina. Nunca me veréis en una de ellas. Cuando era pequeña no me quedaba otra que ir a aquellas a las que mi madre me llevaba, pero en cuanto pude dejé de asistir. Lo más fácil sería decir que no me gustan, pero no sería del todo exacto, más bien me parecen algo tan triste, dramático, oscuro, doloroso y lúgubre que en conjunto me impactan; la música, el olor de la cera, el silencio…todo ello no me hace sentir bien. Y no me gusta ni verlas por televisión. Provocan en mi una sensación extraña. He intentado verlas con los ojos de un turista extranjero, es decir, como una manifestación cultural típica de un país tradicionalmente católico, y reconozco que tampoco ha funcionado. La sensación es la misma.

No puedo decir que no me gusten porque hay algo de indudable belleza en ellas: muchas de las figuras que conforman los pasos son verdaderas obras de arte, auténticas maravillas que estoy segura que si las viera expuestas en un museo, no me causarían esa “desazón”  que me provoca verlas en el conjunto escénico de una procesión. Junto a las tallas, el esfuerzo de los costaleros me parece algo asombroso, merecedor del mayor de los respetos. Y musicalmente hablando, hay marchas procesionales que logran realmente emocionar y poner los pelos de punta.

Así que está claro que por ahora no me veréis en ninguna procesión (nunca digas nunca jamás). Además nunca me han gustado las aglomeraciones de gente, las multitudes no son lo mío, me provocan sensación de claustrofobia. Y hay procesiones que parecen una final de la Champions. Esa es otra. Hasta que punto ese fervor religioso callejero que se aprecia en ciertas zonas es real o solo se queda en apariencia, como pasa en tantísimas otras ocasiones. Me creo a los costaleros, su función en estos días es un auténtico sacrificio que hacen por pura fe. También creo a esos cofrades que viven gran parte del año preparando estos días de conmemoración, y a muchos creyentes que viven realmente las procesiones por lo que son y que en el fondo no son tantos como parece; y es que reconozcámoslo, en ellas también hay mucha mantilla, mucha lágrima para la foto, mucha cara de emoción ¿contenida?, mucho balcón, es decir, también hay mucha pose, mucho de dejarse ver, de “acontecimiento social”, y ahí es donde las procesiones para mí dejan de tener sentido, cuando se viven de cara al vecino y no hacia el interior de cada uno.

Y como no voy de procesiones, tengo mucho tiempo libre en casa ya que tampoco he salido de vacaciones, así que puedo cocinar y preparar cosas para el blog. En esta ocasión, y dada la cantidad de huevos de Pascua que inundan la blogosfera estos días, os traigo una versión salada de los mismos.

Interior

Huevos de Pascua (versión salada)

Ingredientes:

  • Huevos hervidos

  • Vol-au-vents (yo los hice caseros con una lámina de hojaldre)

  • Vinagreta: (mostaza, miel, aceite de oliva, vinagre de vino, sal y pimienta)

  • Rúcula

Elaboración:

  1. Cocer los huevos al punto que más nos guste evitando que se rompan.

  2. Preparar la vinagreta mezclando bien todos los ingredientes.

  3. Aliñar la rúcula con la vinagreta y colocar un poco de esta ensalada dentro de los vol-au-vents.

  4. Poner un huevo hervido encima de la ensalada.

  5. Rociar un poco el huevo con un poco de la vinagreta.

Más fácil imposible. Y no me digáis que no quedan resultones 😉

Fuente/Source

Nos vemos la semana que viene.

Un beso,

Yt.

2 Replies to “Huevos de Pascua (versión salada).”

  1. Desde las islas te digo que estoy de acuerdo contigo. Las procesiones siempre me han dado un poco de miedo, y nunca entendido ese fervor, muchas veces exagerado (a mi entender) que sin embargo no se pone en otros aspectos de la vida que creo son más importantes, al menos para mi.
    Ah, y la receta… Me encanta! En cuanto vuelca la hago.
    Besos

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