Galletas florentinas

Desde bien jovencita he tenido la suerte de poder viajar a muchos sitios e incluso de repetir destinos en varias ocasiones. Eso me ha llevado a tener una “técnica” en mis viajes: la primera vez que visito un sitio, intento ver lo más destacado de la misma, y he de decir que con el tiempo me he vuelto mucho más selectiva, es decir, no me mato por ir con la lengua fuera para poder visitar todo aquello que aparece en las guías (algo que cuando eres más joven te empeñas en hacer), sino que elijo dos o tres sitios relevantes y después me dedico a pasear, dejo que esos paseos sean los que me descubran cosas; si con el tiempo vuelvo a visitar el mismo sitio el concepto “visita turística” deja de existir en mi cabeza, simplemente me dedico a disfrutar el lugar sin ningún tipo de “stress-fotográfico-turístico”. Este tema es otro que nunca ha ido conmigo, apenas tengo fotos de la mayoría de lugares que he tenido la suerte de conocer, y es que esos momentos que inmortalizan el “yo estuve aquí” nunca han ido conmigo. Tengo alguno que otro pero por haber sido viajes con amigos en los que esas fotos eran casi obligadas. Del resto de mis viajes, esas imágenes están en un disco duro especial. Mi memoria.

Una de las ciudades que más he visitado ha sido Londres, un lugar al que no me cansaré jamás de ir porque, como ocurre con otros, cada vez que voy, descubro una ciudad nueva. Y en una de esas visitas me topé (literalmente, paseando por Notting Hill) con Ottolenghi, una cadena de tiendas deli y un restaurante (NOPI) en manos de Yotam Ottolenghi, un israelí con una historia peculiar y cuya cocina tiene como base los colores y sabores de la de Oriente Medio.

Y como todo chef conocido, tiene varios libros publicados, y es de uno de ellos, Ottolenghi, The Cookbook de donde viene la receta que os traigo hoy: Florentinas de naranja y almendra. Estas pastas o galletas originalmente no son más que una creación a base de frutos secos (básicamente avellanas o almendras) y frutas confitadas, sobre una base de caramelo que además puede ir cubierta de chocolate. En realidad no suelen incluir ni huevo ni harina, si bien esta versión de Ottolenghi contiene clara de huevo.

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La receta, más sencilla no puede ser, de manera que si tenéis almendras en casa, ya estáis tardando en poneos manos a la obra.

Ingredientes

Aceite vegetal

260 gramos de almendras fileteadas sin piel

Ralladura de una naranja

2 claras de huevo a temperatura ambiente

100 gramos de azúcar glacé

Chocolate para fundir (opcional)

Elaboración

Precalentar el horno a 150ºC y cubrir dos bandejas de horno con papel encerado o con tapetes de silicona. Si las cubrís con papel, pintadlo con el aceite.

Llenad un cuenco con agua fría y reservar.

En un  bowl grande, mezclar las almendras, la ralladura de naranja, las claras, el azúcar y remover hasta integrar bien todos los ingredientes. Mojad vu extras manos en el agua fría, coged aproximadamente unos 30-40 gramos de mezcla y ponedla sobre el papel de horno o tapete. Con las manos, o bien con un tenedor mojado en el agua, aplastadlas ligeramente hasta darles una forma plana. Queréis que vuestras florentinas sean tan finas como sea posible pero que no haya huecos entre las almendras. Cada una debería tener unos 8-10 cm. de diámetro.

Horneadlas durante 20-25 minutos o hasta que las véais doradas por completo. Sacadlas del horno y dejad enfriar completamente en la bandeja antes de sacarlas. Una vez frías, si queréis podéis pintar las b ases con chocolate como hice yo con algunas de ellas. Tan solo hay que fundir el chocolate y untar la parte de atrás con un pincel formando una fina capa de chocolate. Dejad que éste seque poniendo las florentias boca arriba sobre una rejilla y ¡listo!. Se mantienen en un envase al vacío unos 5 días como mucho.

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Que tengáis una buena semana.

Yt.

 

 

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