Bizcocho de desayuno

No todas las semanas una persona vive el arresto por unas horas de un ex ministro de Economía y expresidente del FMI, el registro de su casa y el bloqueo de todas sus cuentas, depósitos, fondos, y demás inventos del demonio que solo unos cuantos privilegiados llegan a tener y a entender. Lo que me sigue llamando poderosamente la atención ante este y el resto de casos de corrupción que inundan nuestros juzgados (y los que nos quedan por ver, seguro), es lo fácil que resulta para el ser humano dejarse llevar por la codicia una vez que ocupa ciertos puestos. Parece que el acceso a cierta información, el ser parte de ciertos grupos con influencia transforma a las personas y las dota de manera automática de ese afán de riqueza excesiva que les lleva a perder la cabeza.

Todo el mundo ha oído en alguna ocasión eso de “dinero llama a dinero”, “mientras más tienes, más quieres” y así otras cuantas. Todos nos quejamos amargamente de cada uno de estos casos escandalosos de corrupción con los que desayunamos día sí y día también pero más allá de la cuestión del desvío y/o uso indebido de fondos públicos, o de las mil y una argucias que muchos emplean para esconder capitales propios o ajenos, lo que más miedo me da y lo que más me atrae a la vez es la fragilidad de la mente humana, lo fácil que le resulta ser tentada por todo aquello que implica riqueza y que la lleva en multitud de casos incluso a adquirirla de forma compulsiva solo por el mero fin de tenerla. Todos nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos lo que está pasando, pero cuando no se trata de casos aislados, sino que son verdaderas redes, cuando ves que personas a las que suponías con cabeza han dedicado gran parte de su tiempo a cultivar la codicia y la avaricia, todo ello me lleva a pensar que por mucho que digamos “yo jamás haría eso”, el ser humano es corruptible por defecto, por naturaleza, que nos guste o no, está en nuestra genética; que por mucho golpe de pecho que ahora nos demos alardeando de nuestra moral y nuestra ética, ante determinadas circunstancias, con la tentación a nuestro alcance, quién sabe si no dejaríamos a un lado todos esos principios o muchos de ellos. ¿Triste? Sin duda, mucho. Pero es la única forma que tengo de entender que hoy por hoy nos encontremos como nos encontramos en este país. No habría corrupción si el ser humano no fuera fácilmente corruptible.

Y mientras unos pocos siguen controlando el mundo y amasando fortuna, otros seguimos con nuestras vidas libres de esa enfermedad llamada codicia, dedicando nuestro tiempo a tareas mucho más sanas y humildes. Como el bizcocho que os traigo hoy. Un bizcocho de restos, de aprovechamiento. Mientras vertía en su molde la masa de un bizcocho básico (pero calórico, eso sí, si no fuera así no sería yo) recordé que tenía un resto de frangipani con limón de otra receta que no había utilizado. Ni corta ni perezosa, lo puse dentro del bizcocho y el resultado no podía ser malo. Es denso, jugoso, con un ligero toque a limón y almendra, sin ciencia alguna pero perfecto para un desayuno o merienda. No se trata de una receta espectacular ni especial pero “tiene su punto”.

INT2

Bizcocho para desayunos

Ingredientes

  • 125ml de leche entera

  • 125ml de nata fresca

  • 80 gramos de azúcar

  • 2 huevos M

  • 125ml de aceite

  • El zumo y la ralladura de un limón

  • 250 gramos de harina

  • 2 cucharaditas de levadura Royal

  • Un resto de esa maravilla llamada frangipani, un relleno a base de almendra y yema de huevo al que añadí limón y que veréis pronto en otra receta.

INTE

Elaboración

  1. Mezclamos en el bol de nuestro robot la leche, la nata el azúcar y los huevos un par de minutos hasta que estén bien integrados.

  2. Añadimos el aceite, la ralladura y el zumo de limón y volvemos a mezclar.

  3. Incorporamos el harina y la levadura a la mezcla mezclando a baja velocidad.

  4. Vertemos parte de la masa en un molde engrasado, colocamos el frangipane (en caso de tenerlo) encima de esa capa y cubrimos con el resto de la masa.

  5. Horneamos unos 50 minutos en horno precalentado a 180ºC hasta que insertando una brocheta o cuchillo, éste salga sin restos de masa.

Nos vemos el lunes, el día de la #tremendapereza 😉

8 Replies to “Bizcocho de desayuno”

  1. Madre mía! Bizcocho digno de un puesto importante en nuestra #OC15. Si sigues así va a ser difícil decidir quién gana!
    Respecto a lo otro…, ya sabes lo que pienso. El español es corrupto por naturaleza, unido a que sólo gente sin escrúpulos y “gentecilla”, llega a los puestos de poder. Su máxima es: dinero público=dinero mío.

  2. Desde los orígenes del ser humano, desde Caín y Abel, el ser humano es así. Además de que este país nuestro es el país de Lazarillos, Guzmanes de Alfarache y Buscones… No sólo es que seamos corruptos en lo más intrínseco de nuestro ser, sino que, a pesar de nuestra bien aireada moral, en nuestro fuero interno aplaudimos y envidiamos a esos corruptos que han tenido la oportunidad de meter mano en la saca, oportunidad que a nosotros nos ha faltado… Yo no pondría la mano en el fuego por nadie, ni siquiera por mí misma, quizás tampoco yo sea una excepción, nunca me he visto en semejante tesitura… Lo que sí estoy segura, es que si me dejas sola con ese bizcocho, me lo cojo y salgo corriendo, así me dé un empacho. ¡¡Viva la #OC15!!

  3. Desde luego que en este país somos así; pero desde el más pequeño al más grande. No se salva casi nadie, y si no que me diga alguien que le dice al fontanero que no le pasa factura para evitar el pago del IVA y así te sale más barato, o cuando compras/vendes una casa lo terriblemente dificil de conseguir que alguien acepte escriturar por el precio real de la vivienda y no intentar pagar una parte en negro. Si así somos en las bases, ¡¡que no será en las alturas!!
    El dicho: “No me des, ponme donde haya” es vigente 100%. TRISTE Y REAL
    Mientras que no cambie esta visión que perdura desde hace siglos en esta sociedad nuestra, vease la filosofía del hidalgo español, o del lazarillo y demás personajes de la literatura, así seguiremos.
    Y no sigo, porque me caliento 😉
    Pero lo cierto es que estoy totalmente avergonzada por lo que veo a mi alrededor.
    ¡¡Menos mal que aquí estás tú!!
    Que con estas maravillas nos alegras las mañanas.
    ¡Gracias!
    Besos

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